 El grupo Marlango. / SUR «Somos como un equipo de fútbol que después de un tiempo ya juega conjuntado». Ese juego en equipo al que se refiere el pianista y teclista Alejandro Pelayo es el que Marlango dicen haber pulido en los cuatro años que han pasado desde que, junto con la actriz Leonor Watling y el pianista Óscar Ybarra, Marlango sorprendieran con un debut homónimo cocinado con aires de smooth jazz cabaretero, canción de autor tabernaria y cinemática pop de piano bar.
Marlango ratificaron lo apuntado con ‘Automatic imperfection’, una reivindicación de la naturaleza orgánica de unas canciones que ahora vuelven a subrayar con ‘The electrical morning’, producido íntegramente por un Alejandro Pelayo que ha añadido nuevas sonoridades. Tras su reciente edición, nos ponen en antecedentes Alejandro Pelayo y una Leonor a la que pronto se verá en dos nuevas películas de Alex de la Iglesia (‘Los crímenes de Oxford’, con John Hurt y Elijah Wood) y Alessandro Baricco (‘Lezione 21’, con Noah Taylor y el propio Hurt). Debutan en una multinacional. ¿Notan ya el cambio? Alex Pelayo: En lo musical hemos trabajado con la misma libertad de siempre y la promoción nos está sirviendo para apreciar una vez más el poder de Leonor para arrastrar a las masas. Nos piden entrevistas de revistas que ni sabíamos que existieran. Leonor Watling: Después de eso que quieres que diga… (risas). Subterfuge nos dijo que la cama se les había quedado pequeña y que iba a ser mejor para los dos aceptar la oferta de Universal. Por lo demás, estamos trabajando igual que con ellos. Sigo contestando a la mismas preguntas, que si soy cantante o actriz, que si me gustaría volver a ser ‘chica Almodóvar’... pero entiendo que así sea y entiendo la entrevistas como un regalo, ya que te permiten dar a conocer un trabajo del que estás orgulloso, una oportunidad que no todo el mundo tiene. ¿Les fastidia que después de tres discos Marlango siga siendo «el grupo de la actriz Leonor Watling»? A. P.: Sabíamos que iba a ser así pero esa percepción que se tiene desde afuera se convirtió para nosotros en un anécdota al poco de empezar a tocar. No le damos mayor relevancia, lo que importa es el nivel de Leonor como cantante y letrista. ¿Cómo se han planteado el disco? A. P.: Con los anteriores buscábamos la mejor toma; esta vez hemos ido al estudio con las cosas bastante claras. Queríamos que la voz y la melodía principal no sonaran tan aisladas, que cada canción estuviera balanceada con las guitarras, los pianos y los demás instrumentos. También hemos cuidado los silencios, uno de los sonidos más fundamentales que hay en la música. Es nuestra manera de ir contra la tendencia a sobrecargar la música. Hemos ganado en madurez y confianza, cada vez estamos más seguros de lo que hacemos y del terreno que pisamos. L. W.: A mí me parece que hay mayor sentido del humor, tiene un toque más desenfadado y menos dramático, pero es una sensación personal. Algunos temas tienen una vitalidad que no había en otros discos. Me gusta que transmita sensaciones muy distintas, por eso intento que las letras sean lo suficientemente abiertas y ambiguas como para que puedan conectar con cualquiera. ¿Se siguen dejando llevar por las canciones o concretan ya su estilo? A. P.: Aún es un poco pronto para hablar de un ‘sonido Marlango’. Todavía estamos conociéndonos, por el momento tratamos de trasladar al estudio la química del directo. A lo mejor dentro de diez años podemos hablar de una trayectoria o una identidad propia. Nos da hasta pudor que nos llamen artistas. Artista era Picasso, nosotros somos músicos, que ya es bastante. Leonor tiene dos películas por estrenar. ¿Han complicado los rodajes la grabación del disco? L. W.: Sí, he rodado con Alex de la Iglesia y con Alessandro Baricco. A veces es complicado, pero saber que tengo la música me libera la cabeza. Lo único malo es cuando te ves obligada a elegir una cosa o la otra y me cuesta mucho decir que no, porque implica trabajar mucho tiempo separados, Alejandro componiendo al piano y yo escribiendo. Luego nos juntamos con Óscar y procesamos todo. Nunca dejamos de componer, así que estas canciones son las que hemos ido acumulando. En ‘Dance dance dance’ canta Miguel Bosé ¿De dónde viene esa conexión? L. W.: Hicimos ‘Shake the moon’ y fue nuestro primer contacto. Le pidieron hacer algo distinto en su programa de televisión con alguien y nos lo propuso. Estábamos un poco nerviosos pero fue todo genial. Es ese tipo de artistas que aunque llevé mucho tiempo se muestra abierto a todo. Le mandamos la canción en medio de una gira loca como la suya y encontró tiempo. Ha sido muy fácil trabajar con él. Un disco cantado y pensado en inglés El título ‘The electrical morning’ se refiere a las mañanas que siguen a las noches en vela... A. P.: Normalmente preferimos la noche para salir o trabajar, pero al mismo tiempo también me identifico con la madrugada, con ese momento somnoliento y raro en el que está todo por empezar y parece que todo es posible. Una sensación parecida a la que se tiene cada vez que haces un disco. L. W.: La sensación con este disco es como la que tienes al despertar, cuando tienes todo el día por delante. Tras versionar temas de pop español, se decía que iban a grabar algún tema en castellano, pero al final todas las canciones del disco están cantadas en inglés. A. P.: Por las versiones que hemos hecho de temas como ‘Semilla negra’, de Radio Futura, o ‘Vete’, de Los Amaya, sabemos que funcionaría, pero Leonor se siente más segura componiendo en el idioma en que piensa. No descarto que un día lo hagamos.
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